LA SOLEDAD DEL AGUACERO por Rafael Adolfo Téllez
Me ha gustado mucho esta antología del amigo Rafael Adolfo Téllez, con prólogo de Andrés Trapiello y un excelente epílogo de José Julio Cabanillas.
Un libro que lleva la voz antigua de los ancestros, de los que murieron dejando vida a su paso, siempre bajo la lluvia eterna de los días,
con el agua mansa, casta y pura de las nubes que pasan por la vieja aldea.
Muerte y vida se confunden y dialogan a través de los poemas en un marco rural donde los pájaros recorren las tapias del huerto y la madre reparte el pan en la vieja mesa bajo la atenta mirada de los hijos.
Hermano de César Vallejo y de Eugenio Montejo, amigo de tantos poetas.
Los títulos de sus poemarios dicen mucho:
– Si no regresas al portón oscuro
– Quienes rondan la niebla
– Los adioses
– Muertes y maravillas
– Los cantos de Joseph Uber
Os dejo algunos poemas de la antología y un fragmento del epílogo de José Julio.
Este poema pertenece al libro «Los cantos de Joseph Uber»:
DOS DE NOVIEMBRE
Ya tarde, delante del portón del viejo cementerio
me despido
de unos parientes venidos de provincias,
con ramos de trigo aún
en el ojal
de su pálida chaqueta
y el andar cabizbajo del que sabe que al mirar
el sol rojo del ocaso se aprende casi todo.
Digo adiós a sus tímidas maneras,
sus enormes sombreros
y esa altivez extraña,
la altivez misma que amé en mi padre,
mi padre que está ahí bajo la tierra
en una de esas tumbas.
Mientras cierran el enmohecido portón
un anochecer de noviembre.
Mi padre ahí bajo la tierra.
Y al que los gallos,
sin embargo, despiertan en su tumba
para que distribuya los rayos del sol cada mañana.









