EL ACTO POÉTICO por Eugenio De Andrade
“El acto poético es el empeño total del ser hacia su revelación. Este fuego de conocimiento, que es también fuego de amor, en el que el poeta se exalta y se consume, es su moral. Y no hay otra. En esa inmersión del hombre en sus aguas más silenciadas, lo que sale a la superficie es tanto una singularidad como una pluralidad. Pero el espíritu humano advierte más fácilmente las diferencias que las semejanzas, olvidándose, y es Goethe quien lo recuerda, de que lo particular y lo universal coinciden, y así, la palabra del poeta tan fiel al hombre, acaba por ser palabra de escándalo en el seno del propio hombre. En realidad, él niega donde otros afirman, descubre lo que otros esconden, se atreve a amar lo que otros ni siquiera son capaces de imaginar. Palabra de aflicción, incluso cuando es luminosa, de deseo a pesar de ser serena, rumorosa hasta cuando nos dice el silencio, pues ese ser sediento de ser, que es el poeta, tiene la nostalgia de la unidad, y lo que busca es una reconciliación, una suprema armonía entre luz y sombra, presencia y ausencia, plenitud y creación.
Esa revelación del poeta, y de los demás con él, ese descenso al corazón del alma, para el que Heráclito encontró la fórmula, ese valor de mostrar lo que halló en el camino –y nunca es fácil, ni alegre, ni irresponsable revelar lo que se encontró o soñó en las galerías del alma– es lo que llamaré ahora dignidad del poeta, y, con él, la del hombre”.
Eugenio de Andrade
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«La poesía de Eugénio de Andrade -escribió Ángel Crespo- es ante todo, y sin dejar por ello de sublimarlos, una poesía de los elementos y de las cosas elementales, porque elemento quiere decir principio constitutivo y las cosas elementales son, en ese sentido, los principios constitutivos -tal vez los únicos decisivos- de la poesía, la escala musical del canto». Escribir, para el poeta, es estar atento a las voces del mundo, a la luz que ilumina de pronto el cuarto oscuro de la infancia o el del amor o el del sexo, pues el cuerpo, la realidad del cuerpo, es un motivo recurrente en esa celebración del mundo que es toda la obra de Eugénio de Andrade. Pero él sabe que escribir es permanecer a la espera, atento no sólo a la «llamada matinal del mundo» sino también a la fascinación del silencio, ese lugar en donde «converge la Poesía» en toda su plenitud.
Ángel Campos Pámpano
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Del libro «TODO EL ORO DEL DÍA»
Autor: Eugenio De Andrade
Traducción: Ángel Campos Pámpano
Año: 2004
Editorial Pre-textos



