PARÁBOLA DE LA SAL – Historia Zen

Tristachersee
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El viejo maestro pidió a su joven discípulo, que estaba muy triste, que se llenase la mano de sal, colocase la sal en un vaso de agua y bebiese.

– ¿Como sabe? – le preguntó el maestro.

– Fuerte y desagradable – respondió el joven aprendiz.

El maestro sonrió y le pidió que se llenase la mano de sal nuevamente. Después, lo condujo silenciosamente hasta un lindo lago, donde pidió al joven que derramase la sal.

El viejo Sabio le ordenó entonces :

– Bebe un poco de esta agua.

Mientras el agua se escurría por la barbilla del joven, el maestro le preguntó :

– ¿ Cómo sabe?

-Agradable – contestó el joven.

¿ Sientes el sabor a sal? – le preguntó el maestro.

– No – le respondió el joven.

El maestro y el discípulo se sentaron y contemplaron el bonito paisaje.

Después de algunos minutos, el Sabio le dijo al joven:

– El dolor existe. Pero el dolor depende de donde lo colocamos.

Cuando sientas dolor en tu alma, debes aumentar el sentido de todo lo que está a tu alrededor.

Tenemos que dejar de ser del tamaño de un vaso y convertirnos en un lago grande, amplio y sereno.

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9 comentarios en «PARÁBOLA DE LA SAL – Historia Zen»

  1. Nuestros problemas, muchas veces resultan insignificantes frente a tanta tragedia y tanto dolor que viven muchas personas inocentes en el mundo.

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