MUTACIONES POÉTICAS por Martha Asunción Alonso

MUTACIONES POÉTICAS por Martha Asunción Alonso

 

 
 
En mi familia no hay poetas.
 
Pero mi abuelo Gregorio,
cuando regaba el huerto en Belinchón,
se quedó tantas tardes
velando las acequias, murmurando:
No bebemos
el agua: es ella quien nos bebe.
El agua
es
la mujer.
 
No, en mi familia no hay poetas.
 
Pero una vez, muy niña, encontré cáscaras
de huevo azul
a los pies del almendruco.
Se las mostré a mi padre y mi padre, silencioso,
me enseñó a hacerles un nido
con ramaje;
y me enseñó por qué: hay pedazos de vida
que son
sueños enteros.
 
En mi familia, os digo, no hay poetas.
 
Pero cuando mi bisabuela
Asunción
contempló por vez primera el mar
-la primera y la única-,
me cuentan que se quedó muy seria, muy callada,
durante un ancho rato, hasta que dijo:
Gracias
por
los ojos.
 
No sé de dónde salgo. En mi familia
no hay poetas
malos.
 
 
De Wendy, Pre-Textos, 2015
 
 
 
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