LA FELICIDAD por Lita Gómez Terrón

La FELICIDAD nos viene de serie, desde que nacemos. Y como las mareas, se llena y se vacía.
Quienes recuerdan los juegos de la infancia saben lo poquito que hace falta para ser felices.
Quienes saben del dolor, de la frustración, del miedo o de la rabia, saben qué poco hace falta para olvidar que fuimos felices un día.
Hoy que recojo los deseos de tantas personas queridas y abro mi corazón a esa felicidad que salta entre letras de colores y palabras dulces, me importa más que nunca entender que ser feliz no es tanto un estado de ánimo como un estado del alma, una disposición a:
– elegir abrirnos a lo nuevo, a lo impredecible, a la curiosidad
– mantener despierto el asombro y dormido el rencor
– compartir las alegrías y las buenas noticias
– aceptar la generosidad ajena
– disfrutar la oportunidad de hacer regalos
– tener un ojo puesto en el corazón y el otro atento al camino
– dejarnos llevar y saber llevar
– tomar partido sin cortar cabezas
– plantarnos sin hacer sombra
– acompañar y dejarnos acompañar
– aceptar los desafíos y agradecer los triunfos
– aprender hasta de las piedras y especialmente de las piedras
– sollozar, sonreír, susurrar, saborear, sentir, soñar
– no dejar enfriar la sopa
– ocupar nuestras manos en tareas útiles y hermosas
– crear, cultivar, ayudar a que crezca la vida
– acercarnos a lo que importa con amabilidad y respeto
– alejarnos de lo que nos daña con respeto y amor propio
– encontrar la manera de perdonar
– sacudir de los manteles las migajas de la culpa
– cambiar la mochila por un buen par de alas
– bailar: con los ojos abiertos, con los ojos cerrados, bailar con otras, bailar sola, bailar sentada, bailar por dentro, bailar en el agua…
– acariciar los libros antes de leerlos
– que la intuición gane al juicio
– aceptar que la magia es algo muy lógico
– leer poemas en voz alta, leer poemas, leer
– escuchar el arte en cualquiera de sus formas, escuchar a las personas en cualquiera de sus formas , escucharnos en cualquiera de nuestras muchas formas y tratar de aceptar lo que no entendemos
– agradecer, agradecer, agradecer, de corazón, agradecer
– callar, escuchar también el silencio y dejar esta lista inacabada y abierta para seguir sumando posibilidades a la felicidad.
Que la marea se llene cada día y que tengamos el ánimo de seguir adelante cuando se vacía.
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