LA BONDAD FUNDAMENTAL, por Grego.es

LA BONDAD FUNDAMENTAL, por Grego.es

 

«Todo ser humano tiene una naturaleza básica de bondad» (Chögyam Trungpa)
“El Señor es bueno, su misericordia es eterna” (Salmo 117)

Tenemos muchas maneras de llamar a la realidad fuente: El Ser, la naturaleza esencial, Dios, el Tao, el Principio, Alá, la Esencia, el Logos, etc.
Todas estas realidades son buenas, favorecen nuestro bienestar y nos cuidan como a un niño en brazos de su madre.
El universo conspira a nuestro favor, nos ayuda a realizar lo que realmente queremos (Paulo Coelho).

Sin embargo, desde pequeños, se nos ha insistido en el pecado original, en la tendencia que tenemos al mal.
El diablo siempre estaba escondido esperando su oportunidad para tentarnos, se decía.
Esta visión de la persona ha marcado la historia de nuestra educación.
Como consecuencia de ello, siempre nos miramos con dureza, poniendo en tela de juicio lo que hacemos. Nuestro juez interior nos vigila, esperando que descarriemos en cualquier momento.

El miedo a la libertad ha sido un miedo, entre otros, a desviarnos del camino establecido, que es el que supuestamente nos da la felicidad.
Si somos libres, se pensaba, podemos cometer errores e inclinarnos a la maldad.
Tenemos siempre presente la parábola del hijo pródigo, que se dio al libertinaje y acabó comiendo como los cerdos.

Sin embargo, la realidad es muy distinta a lo que nos han contado.
Cuando una persona crece en libertad y se embarca en un trabajo interior sincero, su camino se va dirigiendo a la bondad, a la compasión y al amor.
Como dice Joan Garriga sobre la autoregulación organísmica: “…una confianza básica en ser uno mismo y en la naturaleza humana y que ésta, entregada a su suerte y libre de interferencias, sólo nos puede llevar a un lugar bueno y sanador, un lugar de espacio e integración de todos los aspectos de la personalidad.”

La bondad fundamental es nuestro sustrato natural, como dicen la mayoría de las tradiciones espirituales.
Si el Señor es bueno, nosotros somos buenos también, porque estamos hechos a su imagen y semejanza.
La materia base de la que hemos sido creados es amor, ternura, comprensión y compasión.
De esos materiales sólo puede nacer algo bueno, sin duda.

Grego.es

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