EL ÚLTIMO GESTO, por Susana Benet
Que el último gesto fuera
sencillo y sosegado,
ofrenda de silencio,
ligero como niebla sobre el aire.
Que el último gesto fuera
alivio y abandono,
temblor de ala vencida,
el roce de una mano en la corriente.
Que poseyera
la mínima violencia con que un pétalo
marchito se desprende,
la gracia natural con que el felino,
al reposar, pliega sus patas.
Del libro «La durmiente», editorial Pre-textos, Valencia, 2013
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Fantástico poema. Se nota la mano de Susana Benet, le ha dotado de haimi.
Gracias.