DOS POEMAS por Enrique Solinas

LA NOCHE EN EL JARDÍN
Una pequeña música nocturna
en forma de viento.
Los chicos cazan luciérnagas
y ponen las manos
como para rezar.
Como si Dios fuera una luciérnaga
y se dejara atrapar
para romper el silencio.
Como si el milagro fuera que Dios
sea una luciérnaga
para no sentirnos
tan solos.
LA QUE NO ESTÁ
Veníamos a reclamar
la transparencia nuestra de su cuerpo.
Hablaba tanto la difunta
que su silencio nadie
podía callar.
Qué tristeza,
los pájaros cantan la mañana.
Su cuerpo de nosotros tan perdido,
tantas veces perdido en nosotros.
Qué tristeza:
ser tan difunta
justo cuando veníamos
a reclamar su corazón.
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