A TIECK por Novalis

A TIECK por Novalis

 

Un niño lleno de nostalgia y lealtad,
exiliado en una tierra extraña,
dejó con gusto lo nuevo y lo brillante
y quiso atender sólo a lo antiguo.

Después de larga búsqueda y espera,
después de mucho caminar cansado
se encontró en un jardín desierto,
en un banco vencido por el tiempo.

Un libro viejo con el cierre de oro
que ocultaba palabras nunca oídas;
y como tiernos brotes de la primavera
fue surgiendo en él un íntimo sentido.

Y se sienta y lee y mira
a través del cristal de un mundo nuevo,
que se hizo de estrellas y praderas,
y cae agradecido de rodillas:

ve alzarse sigiloso entre plantas y hierbas
a un hombre viejo de gestos mesurados,
que en su atuendo sencillo aproxima el rostro
alegre al niño que le mira atento.

Los rasgos familiares, aunque misteriosos,
son infantiles y al tiempo fabulosos;
juega con la cuna el viento
sin apenas rozar el pelo plateado.

Coge el niño con temblor sus manos
-el alto espíritu del libro le indica
el final del amargo viaje
y la casa donde el padre habita.

Te arrodillas sobre mi tumba yerma,
y se abre entonces la sagrada boca:
eres el heredero de mi patrimonio,
la hondura de Dios se te revelará.

Sobre aquel monte, como un niño pobre,
he visto un libro celestial
y a través de ese don he podido
contemplar lo interno de las criaturas.

Han ocurrido en mí por la gracia divina
muchas cosas de gran maravilla;
el arca secreta de la nueva alianza
ha quedado abierta ante mis ojos.

He transcrito fielmente
cómo se ha revelado en mí la íntima alegría,
y he sido incomprendido y pobre
hasta que Dios me ha llamado a sí.

Ha llegado el tiempo, y nada debe quedar ya
oculto del misterio.
En este libro irrumpe la mañana
con fuerza hacia el fondo de los tiempos.

Has de ser anunciado por el alba,
serás el mensajero de paz.
Suave como el aire en el arpa y la flauta
soplará mi aliento en ti.

Que Dios esté contigo. Ve y lava
tus ojos en el rocío de la mañana.
Sé fiel al libro y a mis cenizas,
y báñate en el azul perpetuo.

Proclamarás el último reino,
que durará mil años;
encontrarás criaturas deslumbrantes
y volverás a ver a Jakob Böhme.

Del libro «Poemas tardíos» de Novalis – Linteo Poesía
Edición y traducción de Antonio Pau

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