NECESIDAD DE DISCIPLINA, por Eknath Easwaran

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A veces, la gente pregunta si practicar estas disciplinas no es intentar comprar el amor de Dios, hacer negocios con Él. El Señor no nos quiere porque lo merezcamos o porque hayamos trabajado para conseguirlo, sino porque Su naturaleza es amor puro. El amor que Dios siente por nosotros es infinito; No puede disminuir o incrementarse, pero, mediante la práctica de la meditación, la repetición del mantra, y la observación de estas disciplinas aliadas, podemos hacer que el amor por el Señor que llevamos dentro crezca y se haga más profundo. El Señor sólo desea para todos nosotros que nos unamos con Él. Incluso si, en nuestra ignorancia, vamos por la vida llenos de confusión y sembramos sufrimiento y confusión tanto en nosotros mismos como en los demás, lo único que nos hará sentirnos realizados, es darnos cuenta conscientemente de la unidad indivisible de la vida. Cuando practicamos las disciplinas en las que se basa la vida espiritual, reducimos el sufrimiento y la confusión de nuestras vidas, y facilitamos al Señor la tarea de llevarnos hacia Él, o a la Madre Celestial la de llevarnos hacia Ella.

Como dijo Sri Ramakrishna, la gracia de Dios es  un viento que siempre sopla. Todo lo que hemos de hacer consiste en desplegar las velas y dejar que ese viento nos lleve por el mar de la vida hacia la otra orilla, hacia la “paz que va más allá de toda comprensión”.  El problema es que muchos de nosotros estamos estancados en esta orilla. Nuestra vela está hecha harapos y el barco no se puede ni mover porque lleva demasiado equipaje. Nos ha llevado toda una vida llenarlo: nuestras preferencias y aversiones, los hábitos y opiniones, los resentimientos que hemos acumulado, todas las cosas a las que estamos atados compulsivamente. Pero mediante la práctica sistemática de disciplinas espirituales, poco a poco lanzamos por la borda el exceso de equipaje, remendamos la vela, y la desplegamos para que encare el viento y nos lleve a la otra orilla. El viento sopla siempre, pero hemos de trabajar para conseguir que el barco navegue.

Fuente: http://meditacionvalencia.es

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Publicado en Blog, La práctica