VIRAJE DECISIVO por Rainer Maria Rilke

VIRAJE DECISIVO por Rainer Maria Rilke

Fotografía: Stephane Operti

En este poema “Viraje decisivo” Rilke habla de un cambio importante en su búsqueda del sentido: cambiar de la obra de la vista a la obra del corazón.
En la poesía y en el arte en general se resalta la importancia de la mirada (“de pronto, el puro hecho de ver es un milagro.” Luis Rosales).
En la meditación y en la contemplación se destaca la atención plena a la realidad.
Todo ello es importante en el proceso del vivir. Pero parece necesario dar un paso más.
Rilke toma conciencia de ello y dice: “no poseía nada del amor.”
Se plantea trascender la mirada y pasar a la tarea del corazón, a la acción del amor.
El mundo visto quiere progresar en el amor.

                                          “El camino que lleva de la intimidad 
                                           a la grandeza pasa por el sacrificio.”
                                                                                             Kassner

Lentamente se la ganó con la mirada en reñida lucha.
Los astros doblaban la rodilla
bajo la violencia de sus ojos alzados.
O volvía a contemplar arrodillado,
y el perfume de su insistencia
doblegaba algo divino,
ella le sonreía, adormecida.
Las torres que así contemplaba, se estremecían:
edificadas otra vez, hacia las alturas, de un vistazo.
Mas cuan a menudo, de día
sobrecargado, el paisaje, al anochecer
reposaba, tendido sobre su silencioso percibir.

Los animales entraban confiados 
en la abierta mirada, paciendo,
y cautivos los leones
los observaban con sus ojos fijos cual una libertad inconcebible;
unos pájaros lo atravesaban con su vuelo,
a él, el insensible; unas flores
se reflejaban en él
grandes como en un alma infantil.

Y el rumor de que existía un contemplativo tal 
conmovía a los menos 
improbablemente visibles, 
conmovía a las mujeres.

¿Mirando desde hace cuánto tiempo?
¿Desde hace cuánto tiempo privándose ya íntimamente
suplicando en el fondo de la mirada?
Cuando él, que vivía en la espera, un país extranjero,
sentado en la habitación de un albergue,
sentado en la habitación dispersa, alejada de él, que
lo rodeaba de un ambiente taciturno, y en el espejo evitada
de nuevo la habitación,
y más tarde, vista desde el fondo de su torturadora cama, otra vez
la habitación: entonces deliberaba esto al vacío, 
imperceptiblemente, deliberaba a propósito de su corazón sensible,
en el fondo de su cuerpo trastornado de dolor, 
de su corazón a pesar de todo sensible, 
esto deliberaba y juzgaba ese corazón:
no poseía nada del amor. 
(Y le eran rechazadas nuevas consagraciones). 
Ya está, se ha puesto un límite a la mirada.

Y el universo mirado
quiere alcanzar su plenitud en el amor.
La labor de la vista está hecha,
haz en adelante la labor del corazón
con respecto a tus imágenes, esas imágenes cautivas; pues tú
las habías vencido: pero sigues sin conocerlas.
Mira, hombre interior, tu interior muchachita
conquistada en reñida lucha
contra mil naturalezas,
esta criatura sólo conquistada, todavía no amada.

(las negritas son mías)

Fuente:

https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2013/08/rainer-maria-rilke-viraje-decisivo.html

Correspondencia Rainer Maria Rilke- Lou Andreas Salomé

Traducción de José María Fouce



Comentarios Facebook
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.