PARAR Y MIRAR por Teiko Inahata

Una flor es hermosa, luego cae y muere… La naturaleza nos ofrece la belleza y la emoción por un lado, pero por otro la fealdad y el terror. Cuando tu corazón, tocado por la naturaleza, aprende a pensar, a sentir, a agradar, a lamentarse, a anhelar, a compadecerse, es donde nace el haiku. Las hierbas desconocidas al borde del camino muestran la fuerza de la vida mientras una cáscara vacía de cigarra habla de la maravilla de la vida. La compasión por lo que sucede en cada una de las cuatro estaciones da a luz al haiku (…)
A lo largo de todos estos años de experiencia aprendí que cualquier cosa da lugar a un haiku. Quiero enseñarles que deben estar atentos a cualquier pequeña cosa a su alrededor, que las aprecie. Practicar haiku ayuda a descubrir y cultivar su sensibilidad que, a su vez, enriquece su corazón e ilumina su observación.
Un haiku es una escena de rutina en la vida, muchos de nosotros simplemente lo pasamos por alto o lo ignoramos como algo insignificante. Todos vivimos una vida ocupada en un mundo ocupado, pero la prisa no es todo lo que hay. De vez en cuando necesitamos parar y mirar sobre nosotros. Eso nos da un momento de quietud de la mente, es cuando nace un haiku.

Invitation to haiku- Teiko Inahata- 1985 ©
Traducción Leticia Sicilia©
Este artículo fue publicado en el número 1 de la edición impresa de la gaceta “Hojas en la acera” en Diciembre de 2012.

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