ACTO DE ENTREGA DEL XIX PREMIO DE POESÍA GARCÍA DE LA HUERTA

El pasado jueves 23 de noviembre asistimos Elvira y yo al acto de entrega del XIX Premio de poesía García de la Huerta, organizado por el Instituto Suárez de Figueroa de Zafra (Badajoz), por mi poemario “Alma de renacuajo”.
Me sentí muy feliz de volver a mi tierra de origen para recibir este premio, que me vincula de nuevo a Extremadura.
Me gustaría resaltar la entusiasta labor de los organizadores de este certamen, bien consolidado por su número de ediciones, que se vuelcan en este acto de entrega con la misma dedicación que emplean en todo el proceso del Premio.

El Salón de actos abrió sus puertas con las notas de un grupo de música dirigido por un profesor del Instituto y el aforo se fue llenando de profesores, alumnos y aficionados a la poesía. Un grupo bastante numeroso para lo que suele ser habitual en los actos poéticos.
La mesa institucional estuvo compuesta por el director del centro, Antonio Corchero, el alcalde de la ciudad, José Carlos Contreras, y la Delegada Provincial de Educación de la Junta de Extremadura, Piedad Álvarez, que resaltaron el valor de este premio para el desarrollo de la cultura y su prestigio en el círculo poético de la región.
La presencia en el acto del amigo y poeta José Manuel Martín Portales me transmitió confianza y serenidad.
La presidenta del jurado, Gema Borrachero, a la que agradezco todas sus atenciones durante el proceso, tuvo palabras de gratitud hacia las entidades y personas que colaboran con el premio. Hizo una breve presentación de mi biografía y un análisis certero y profundo del poemario, resaltando matices y aspectos que revelan un vasto nivel de conocimientos.
Seguidamente intervine yo para dar las gracias también a todas las personas que han hecho posible este premio. Hice una breve referencia a mi vinculación con Extremadura y a mi visión de la poesía. Presenté el poemario, explicando el sentido del título y leyendo algunos poemas, con comentarios de su origen y del proceso de escritura.
El acto finalizó con una copa y un buen tapeo que sirvió de marco para la charla y el trato cordial entre los asistentes.

Me siento profundamente agradecido por el premio obtenido y por las muestras de calidez y afecto recibidas durante la visita. Una experiencia entrañable que nos dejó a Elvira y a mi un grato sabor de amistad, sencillez y cultura literaria.

 

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