CÁNTICO DEL DESTINO (fragmento) por Luis Rosales

Mira el paso escondido de la luz, el sigilo del campo,
la vigilia del agua que el silencio hermosea,
la maravilla cándida del cielo entre los pinos,
el reposo admirable, la tranquila alabanza que es aroma en las cosas.
Mira el polvo y verás que es la niebla el camino.
(…)
Mira que no eres tiempo.
Ante ti canta el mundo,
su presencia más clara te será concedida si esperas con los ojos.
Mira bien.
La esperanza es el modo de tener el milagro.
Voy hablarte de ti poque Dios me lo ordena
de tu llanto que mira la suavidad
y el cielo.
Mira profundamente para que la sonrisa se resuelva en paciencia;
los colores, las cosas son amores vencidos.
Mira bien.
El destino es llevar la mirada en los ojos.
(…)
Mira,
voy a perderme
sobre un andamio triste levantado de venas.
Yo no quiero que nazcan arañas en mis ojos
ni contemplar mi sangre como un patio que se cubre de musgo.
Y ahora quiero decirte que el asombro es el milagro del hombre,
ahora quiero decirte:
vivir es asombrarse
ante el cielo y la espiga y la brizna de yerba
recorrer el temblor,
como insiste la sangre en las venas con asombrado júbilo
continuo.
Y quiero amarte sobre la ternura que ha ordenado sus aguas para
cubrir mis ojos,
amarte con la grave ingenuidad de mis huesos sencillos,
amarte con desesperación tranquila y confiada,
amarte como si estuviéramos muertos.
(…)

—-

Del libro “Abril” incluido en la antología “El náufrago metódico”, ed. de Luis García Montero, Madrid, Visor Libros,  2005

 

Fuente:  las2001noches.com

 

 

 

Share

Comentarios