LA PUERTA CINCUENTA – JASIDISMO – LAS CINCUENTA PUERTAS DE BINA

Puerta y ventana

Érase una vez un rabino y un muchacho. El muchacho empezó a plantearle preguntas difíciles al rabino. El rabino no sabía contestar a todas las preguntas.
El muchacho se encerró en sí mismo, se deprimió cada vez más, y pensó incluso en el suicidio. Sus amigos se lo contaron al rabino. El rabino fue a buscarlo y entró en su cuarto. El muchacho estaba muy sorprendido de ver al maestro. Antes de que pudiera abrir la boca, el rabino le indicó que se sentara y se tranquilizara.

«¿Estás sorprendido de verme aquí en tu habitación?, no tendrías por qué estar sorprendido. Puedo leer tus pensamientos. Conozco tus secretos más íntimos. Estás solo e intentas profundizar en tu soledad. Has atravesado las cincuenta puertas del saber y de la duda, una tras otra, y sé cómo lo has hecho. Has empezado con una pregunta: la has sondeado hasta el fondo para encontrar la primera respuesta que te permitiera abrir la primera puerta; la has atravesado y te has encontrado frente a una nueva puerta. Has trabajado en su solución y has encontrado la segunda puerta. Y la tercera. Y la cuarta. Y la décima: una lleva a la otra. Una es la llave de la otra. Y ahora te encuentras ante la puerta cincuenta. Mira: está abierta. Y tienes miedo, ¿verdad? La puerta abierta te llena de miedo, porque cuando la atravieses encontrarás una pregunta para la que no hay respuesta, ninguna respuesta humana. Y si lo intentas caerás en el abismo. Y estarás perdido para siempre. Eso no lo sabías. Solo yo lo sabía. Pero ahora tú también lo sabes.»

«¿Qué debo hacer? –gritó el discípulo aterrorizado– ¿Qué puedo hacer?, ¿volver atrás?, ¿al principio?, ¿volver a la primera puerta?»

«Imposible –dijo el maestro–, el hombre nunca puede volver atrás; es demasiado tarde. Lo que está hecho no se puede deshacer.»

Y hubo un largo silencio. De repente, el joven discípulo empezó a temblar intensamente:

«Por favor, rabino –gritó–, ayúdame, protégeme. ¿Qué me queda por hacer?, ¿a dónde puedo ir desde aquí?»

«Mira delante de ti, mira más allá de la puerta. ¿Qué le impide al hombre caerse? La fe. Sí, hijo: más allá de la puerta cincuenta no hay solo abismo sino también fe. Y están muy cerca el uno de la otra.»

Y el rabino llevó al discípulo de vuelta a su gente y a sí mismo.

 

Fuente: “Palabras desde el Ser” de Sara Ortiz, Arce Vizcarro y Pedro San José Garcés. Mandala Ediciones, 2012.

 

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