EL VACÍO DEL POETA, por Teresa Guardans

The Road to Pyramid Point

Dice María Zambrano: “(..) el poeta “sigue quieto esperando la donación. Para ello se mantiene vacío, en disponibilidad, siempre. Su alma viene a parecer un amplio espacio abierto, desierto. Porque hay presencias que no pueden descender en lo que está poblado por otras” (1993: 108).”

Cézanne: “No debe haber más intervención deliberada que el silencio. El artista debe conseguir silenciar por dentro las voces de todos los prejuicios, debe olvidar, crear silencio, ser un perfecto resorte. Entonces el paisaje se inscribirá en él.”[34]

Valente: “Lo primero que tiene que hacer todo artista es tener el estado de disponibilidad que presupone un espacio vacío. El artista se hace vaciándose a sí mismo. […] Crear es generar un estado de disponibilidad, en el que la primera cosa creada es el vacío, un espacio vacío. Pues lo único que el artista acaso crea es el espacio de la creación. Y en el espacio de la creación no hay nada (para que algo pueda ser en él creado). La creación de la nada es el principio absoluto de toda creación.”[35]

En otro texto ahonda en esa misma idea, estableciendo un sugerente paralelismo con la mística:

“Alguna gente dice ‘Valente es un poeta místico’. No lo soy. Simplemente me parece que el esquema que sigue el místico se parece mucho al que sigue el poeta. Hay una carta de John Keats a un amigo, de 1820, donde dice que el poeta es como un camaleón. Dice que todos los seres tienen un contenido y que justamente el poeta lo que tiene que hacer es un vaciado de su interior para dejar entrar en él al universo. Y ésa es la operación del místico, sólo que él dice que liquida al yo para que entre Dios.”[36]

Simone Weil utiliza prácticamente los mismos términos: “la atención consiste en suspender el pensamiento, en dejarlo disponible, vacío y penetrable al objeto” […] “Sobre todo la mente debe estar vacía, a la espera, sin buscar nada, dispuesta a recibir en su verdad desnuda el objeto que va a penetrar en ella” (1993: 71). Vaciarse, crear la nada para dejarse habitar por el universo. Vacío de lo conocido, es decir, vacío (o supresión o silenciamiento) de toda forma sobre impuesta, para “dejar ser” a la realidad. Así se orienta esta peculiar des-sujeción. Trabajar por no imponer. La objetivación se impone, moldea la realidad, la ordena al servicio de la supervivencia, al servicio de la especie. Des-sujeción como “estado de retracción” del sujeto: es decir, una no acción desde los hábitos del viviente necesitado. A menudo vemos descrita a la no-acción como “pasividad”,[37] lo que no acaba de ser cierto. Quietud en relación a todo movimiento ligado con la necesidad, al mundo de ese “constructor de escenarios” al servicio de un sujeto, pero mantener ese estado de retracción, de quietud, de pasividad del yo, requiere de una total tensión atenta:

“El estado de creación es igual al wu-wei en la práctica del Tao: estado de no acción, de no interferencia, de atención suprema a los movimientos del universo y a la respiración de la materia. Sólo en ese estado de retracción sobreviene la forma, no como algo impuesto a la materia sino como epifanía natural de ésta. Y la materia para el artista no se sitúa nunca en lo exterior. Ocupa el espacio vacío de lo interior, el espacio generado por retracción, por no interferencia, donde 2—1 suele ser mayor que 2+1, según la ley de la edición negativa que Kandinsky,[38] tan próximo, formuló.” (Valente 1998: 35)

[34] en A. Marí. Formes de l’individualisme. València, Eliseu Climent, 1994. pág. 223.
[35] José Ángel Valente. “Cinco fragmentos para Antoni Tàpies”, en: Conversación sobre el muro. Barcelona, La Rosa Cúbica, 1998. pág.  35.
[36] en una entrevista: Mi lema es nadar contra corriente, en: El País, 24 Abril, 1999, Babelia pág. 12-13)
[37]  así por ejemplo Jean Baruzzi, en su estudio de San Juan de la Cruz (1991: 528 y ss.)
[38] “La resonancia interior se intensifica cuando se prescinde del sentido exterior del objeto” —leemos en La gramática de la creación de Kandinsky (Paidós, 1987, pág.  38)—. Y, puntualiza: “este sentido está vinculado en realidad con el mundo práctico y por esa razón ahoga la resonancia interior”.

Fuente:  Teresa Guardans. La verdad del silencio: Por los caminos del asombro. Barcelona: Herder, 2009

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