EL DESEO Y EL AMOR, por Nisargadatta

Dew Drop Abstract....

Int: Yo soy médico, he estudiado mucho, me he impuesto a mí mismo una disciplina estricta a base de ejercicios y de ayunos periódicos y soy vegetariano.

Mah: ¿Pero en el fondo de su corazón qué es lo que quiere?

Int: Quiero encontrar la realidad.

Mah: ¿Qué precio está dispuesto a pagar por la realidad? ¿Cualquier precio?

Int: Aunque en teoría estoy dispuesto a pagar cualquier precio, en la vida de hecho me siento impulsado una y otra vez a comportarme de maneras que se interponen entre mí mismo y la realidad. El deseo me pierde.

Mah: Aumente y ensanche sus deseos hasta que nada sino la realidad pueda satisfacerlos. No es el deseo lo que es malo, sino su estrechez y pequeñez. El deseo es devoción. Así pues, sea devoto de lo real, de lo infinito, del eterno corazón del ser. Transforme el deseo en amor. Todo lo que quiere es ser feliz. Todos sus deseos, cualesquiera que sean, son expresiones de su anhelo de felicidad. Básicamente, usted se desea el bien a usted mismo.

Int: Sé que yo no debería…

Mah: ¡Espere! ¿Quién le dice que usted no debería? ¿Qué hay de malo en querer ser feliz?

Int: El sí mismo debe partir, lo sé.

Mah: Pero el sí mismo está aquí. Sus deseos están aquí. Su anhelo de ser feliz está aquí. ¿Por qué? Debido a que se ama a usted mismo. Así pues, ámese a usted mismo —sabiamente. Lo que es malo es amarse a sí mismo con estupidez, de manera que se haga sufrir a usted mismo. Ámese a usted mismo sabiamente. Tanto la indulgencia como la austeridad tienen en vista el mismo propósito —hacerle feliz. La indulgencia es el camino estúpido, la austeridad es el camino sabio.

Int: ¿Qué es austeridad?

Mah: Una vez que usted ha pasado por una experiencia, no pasarla de nuevo es austeridad. Evitar lo innecesario es austeridad. No anticipar el placer o el sufrimiento es austeridad. Tener las cosas bajo control en todas las ocasiones es austeridad. El deseo por sí mismo no es malo. El deseo es la vida misma, el impulso a crecer en conocimiento y experiencia.
Son las elecciones que usted hace las que son malas. Imaginar que alguna pequeña cosa —como el alimento, el sexo, el poder, la fama— le hará feliz, es engañarse a uno mismo. Solo algo tan vasto y tan profundo como su sí mismo real puede hacerle verdadera y duraderamente feliz.

Int: Puesto que no hay nada básicamente malo en el deseo como una expresión del amor de sí mismo, ¿cómo debe manejarse el deseo?

Mah: Viva su vida inteligentemente, con los intereses de su sí mismo más profundo siempre presentes. Después de todo, ¿qué quiere usted en realidad? No es perfección; usted ya es perfecto. Lo que usted busca es expresar en la acción lo que usted es. Para esto tiene un cuerpo y una mente. Tómelos de la mano y haga que le sirvan.

(…)
Int: Si yo soy libre, ¿por qué estoy en un cuerpo?

Mah: ¡Usted no está en el cuerpo, el cuerpo está en usted! La mente está en usted. Ambos le ocurren a usted. Están aquí debido a que los encuentra interesantes. Su naturaleza misma tiene la capacidad infinita de saborear. Está llena de sabor y de afección. Derrama su brillo sobre todo lo que entra dentro de su foco de presenciación y nada está excluido. No conoce el mal ni la fealdad, espera, confía, ama. Usted no sabe cuanto se pierde por no conocer su propio sí mismo verdadero. Usted no es ni el cuerpo ni la mente, ni el combustible ni el fuego. Ellos aparecen y desaparecen según sus propias leyes.
Eso que usted es, su verdadero sí mismo, usted lo ama, y haga lo que haga, usted lo hace por su propia felicidad. Encontrarlo, conocerlo, quererlo es su impulso básico. Desde un tiempo inmemorial usted se ha amado a usted mismo, pero nunca sabiamente. Use su cuerpo y su mente sabiamente en el servicio del sí mismo, eso es todo. Sea fiel a su propio sí mismo, ame a su sí mismo absolutamente. No pretenda que ama a los demás como a usted mismo. A menos de que se haya dado cuenta de que son uno con usted mismo, no puede amarlos. No pretenda ser lo que usted no es, no rechace ser lo que usted es. Su amor de los demás es el resultado del conocimiento de sí mismo, no su causa. Sin la realización de sí mismo, ninguna virtud es genuina. Cuando sepa más allá de toda duda que la misma vida corre por todo lo que es y que usted es esa vida, amará todo natural y espontáneamente.
Cuando usted se da cuenta de la profundidad y plenitud de su amor de usted mismo, sabe que todos los seres vivos y el universo entero están incluidos en su afección. Pero cuando usted mira a algo como separado de usted, no puede amarlo pues tiene miedo de ello. La alienación causa miedo y el miedo depende de la alienación. Es un círculo vicioso. Solo la realización de sí mismo puede romperlo. Vaya a por ella resueltamente.

Fragmento del libro “Yo soy Eso”, de Nisargadatta

 

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