UN MODO CONTEMPLATIVO DE VER EL MUNDO, por Josef Pieper

Zemanta Related Posts Thumbnail

(…)
Theoria y contemplatio apuntan —sin duda exclusivamente— con toda su energía a que la realidad percibida se haga evidente y clara, que se muestre y revele; tienden a la verdad y a nada más. Este es un primer elemento del concepto «contemplación»: silenciosa percepción de realidad.

Un segundo elemento es el siguiente: contemplación es un conocer no pensante, sino mirante. No corresponde a la ratio, a la felicidad del pensar silogístico y demostrativo, sino al intellectus, a la potencia de la «simple mirada». Mirar es la forma perfecta del conocer sin más ni más. Pues mirar es el conocimiento de aquello que está presente y actual, exactamente igual que el ver sensible. Por el contrario, pensar es la más ínfima, por así decir,«impura» forma del conocimiento. Pensar es conocimiento de lo ausente o incluso sólo esfuerzo para tal conocimiento: el objeto se infiere a base de otra cosa, que la que está inmediatamente presente al espíritu; pero aquel objeto no se muestra como él mismo. Santo Tomás dice que la certeza del pensar se apoya en lo que nosotros inmediatamente vemos; pero la ineludibilidad del pensar se basa en el fallo de la facultad de intuir. La facultad de pensar es una forma imperfecta de la facultad de intuir. Contemplación es, por tanto, intuir, esto es, una forma del conocimiento, que no se mueve hacia su objeto, sino que descansa en él. El objeto está presente, de la misma forma que para el ojo está presente un rostro o un paisaje, en cuanto que la mirada «reposa en él». No hay en el contemplar la «tensión futura», el anhelo dirigido al futuro, que corresponde a la naturaleza del pensar. El que contempla ha encontrado lo que busca el que piensa; está presente y «ante los ojos». Pero la actualidad, la presencia, se pueden cambiar en un momento en la significación de «presente», que es el «tiempo» verbal de la eternidad.

Fuente y artículo completo: http://www.novalectio.solutionsplaza.net

Share

Comentarios