EL SUEÑO DE ESTAR AISLADO, por Thomas Merton

En Louisville, en la esquina de las calles Cuarta y Walnut, en medio de la zona comercial, de repente me vi sobrecogido al comprender que amaba a todas esas personas, que eran mías y yo era suyo, que no éramos extraños a pesar de que fuésemos absolutos desconocidos. Fue como salir del sueño de la separación, de la falsedad de estar aislado en un mundo especial, el mundo de la renuncia y de la supuesta santidad… Esta sensación de liberación de una diferencia ilusoria fue un alivio y una alegría tan grandes que casi me río a carcajadas.

 

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