ESPERANDO AL AMADO DE MI ALMA, por José F. Moratiel

Mesquite Flat Sand Dunes  at sunrise 25 Feb 2013 in Death Valley

Se cuenta de un monje del desierto que cuando la gente le veía tan en silencio, le preguntaban: ¿Pero, qué haces ahí tanto tiempo en silencio? Y él siempre respondía: “Estoy esperando al amado de mi alma”.

También nosotros hemos sido invitados al silencio, en realidad estamos aquí porque Él nos ha invitado, nos ha reclamado y hemos escuchado su invitación en nuestro corazón.

Estamos invitados a esta fiesta, que siempre es una fiesta de encuentro, siempre es una fiesta de amor, y estamos aquí esperando al amado de nuestra alma.

Lo nuestro en esta fiesta es sencillamente estar disponibles para la acogida, lo nuestro en este encuentro es la pura receptividad. En este templo que tú eres, espera al amado de tu alma.

Un silencio que es pura espera, una espera sin ninguna imagen, porque eso sería reducir, estrechar, sería una limitación al amado de nuestra alma.

Un silencio que ensancha nuestro corazón, un silencio que al ensanchar tu alma se dispone a recibir al amado de tu corazón.

Casi, casi, una espera sin saber qué esperamos, esa es la expresión también de tu abandono y de tu confianza a lo infinito. Todas las imágenes lo empequeñecen, todas las palabras lo pueden reducir.

En el silencio espera a este amado de tu alma.

Fr. José Fernández Moratiel. O.P.

Cortesía de Lola Montes

 

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