TODO ES UNO – PAZ, por Ellâm Onru

silencio...
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1. ¿Qué es la Paz?. Cuándo un hombre está en sueño profundo, aunque el mundo
continúe existiendo, ¿Tiene por él la menor preocupación?. Su mental está
tranquilo y reposado. Si puede conservar esta grado de calma y de reposo
mental incluso cuando se encuentre en la actividad del mundo, entonces la Paz
se habrá realizado.
2. El mental ¿puede permanecer así, incluso cuando estamos confrontados con el
mundo?. Eso depende de nuestra manera de captar el mundo. El mental está
más agitado si se trata de la propiedad de uno mismo que si se trata de la de
otra persona. La pérdida de un bien propio causa más preocupaciones que la de
un bien ajeno. ¿Por qué?. Porque nuestra manera de valorar las cosas es la que
determina el grado de placer o de ansiedad que ellas nos proporcionan. Por
consiguiente, si aprendiésemos a ver todo con una mirada igual, el mental
permanecería en paz. El mental que sabe que los asuntos del universo
sobrepasan su competencia, necesariamente se tranquiliza. De igual modo, si se
tiene conciencia de no tener ya mas ninguna pretensión hacia cualquier cosa, o
de que todas las cosas son perecederas, el mental permanece en calma. Así la
Paz se instala permanentemente si se pone en todas las cosas una mirada
ecuánime. La Paz depende de la manera como el mental percibe las cosas.
3. Ilustración de lo que precede: un hombre se despierta después de haber tenido
un sueño. Su mental estaba feliz, o molesto, según sus opiniones a propósito de
las cosas vistas en el sueño; pero al despertarse, su mental permanece
inafectado por todas las peripecias del sueño; permanece ecuánime. ¿Por qué?.
Porque solo es en ese momento (al despertar) cuando el mental se permite
evaluar todos los elementos del sueño de manera igual. No se lamenta de que el
sueño haya cesado, ¿Por qué?. Él sabe que el sueño no es eterno sino que debe
de acabarse al despertar. Por lo mismo, si un hombre sabe que tarde o temprano
no podrá mas que despertarse del largo sueño de la vida en este mundo, su
mental se volverá inmutable. Es el estado de calma pura. Es el estado de Paz.

4. Este estado no significa para él, el fin de su relación con el mundo. Solos la paz y
la calma del mental le pertenecen. Sus actos no podrán mas que adaptarse a las
circunstancias. El único cambio que ha ocurrido con la obtención de la paz
mental es el siguiente: su mental a conocido la Verdad y ha realizado el
desapego; en consecuencia, reposa apacible; sus actos, aunque puedan ser
variados, permanecen imparciales; pero los actos de los demás son cambiantes,
sin poder mantener la imparcialidad. Es así que la calma del mental aporta un
bien enorme, no solamente a él mismo, sino también al mundo en general. La
Paz indica la vía de la conducta justa.
5. Un hombre camina, una lampara encendida en la mano. ¿Puede plantearse
alguna hostilidad entre la luz y los accidentes del recorrido?. Seguramente no.
Sin embargo, la luz y la oscuridad no pueden coexistir. La luz despeja la
oscuridad, revela los accidentes del recorrido, y permite al hombre caminar
prudentemente, subiendo, bajando, etc.
La luz de la lampara suprime la causa de quejas como: “mi pié ha tropezado con
un obstáculo”, o bien: “este hoyo me ha hecho tropezar”. Una vez la Paz ha sido
realizada, el hombre ni siente ni odio ni adveración hacia el mundo. La Paz disipa
las tinieblas que nos impiden ver la verdadera naturaleza del mundo y sus
trampas. En ausencia de la luz de la Paz que permite adaptarse a las múltiples
circunstancias, se condena al mundo, reprochándole los sufrimientos, de la
misma manera que uno se queja de los obstáculos en un camino. Es por eso que
un hombre que haya realizado la Paz Suprema después de haber conocido el
mundo como un sueño complicado, no debe ser considerado como estando fuera
del mundo, no concernido por sus actividades. En realidad, él es el único
verdaderamente competente para ser un hombre de acción. Así, la Paz es la
reguladora de tus actividades.
6. El hombre en Paz puede preocuparse por lo que pasa en el mundo. Si él tuviese
miedo, ¿Cómo podría ayudar a aquellos que consideran este mundo
posesivamente y con avidez?. Ellos están bajo la influencia del egoísmo y
desprovistos de toda noción de imparcialidad. Para guiar al ciego por un camino,
o tratar la ceguera, es necesario ver claro. De igual modo, aquel que puede
reformar el mundo es el que ha descubierto su propia naturaleza inmutable en
relación a la naturaleza cambiante del mundo, y permanece en paz. Tales
hombres no puede evitar ayudar al mundo. ¿Por qué?. ¿Puede alguien tener tan
poco corazón hasta el punto de no coger a un niño que se ha caído?. Lo mismo
para los Sabios, capaces de comprender las dificultades del mundo, y que
pueden ayudar a las personas. Porque se ha desapegado del mental y del
cuerpo, el Sabio no se asusta por el esfuerzo que pide el servicio del mundo, lo
mismo que cuando el principio vital ha dejado el cuerpo, este no sufre aunque
pesados carros pasen por encima de él aplastándolo. El sabio no se desanimara
ante el trabajo o las preocupaciones. Solo la Paz realizada efectivamente puede
producir un tal coraje, y una tal calma.
7. En apariencia, la Paz puede dar una impresión de insulsez y de falta de vigor. En
realidad, puede vencerlo todo. Ella sobrepasa todo en tenacidad y en coraje, y es
de esas cualidades de las que depende el éxito. Incluso si el monte Meru (el eje
del mundo según la Tradición) tuviera que moverse, el incidente apenas
produciría una leve sonrisa en el hombre de Paz, incluso quedaría totalmente
impasible.
Ese estado es precioso tanto para los asuntos que tienen que ver con el mundo,
como los que tienen que ver con el espíritu. La verdadera felicidad en este
mundo es la suya también, y esta felicidad brota tras el fin de la esclavitud. La
Paz aporta el bien a cada uno; de todas las formas.
8. Los adversarios de la Paz son numerosos. Ellos están ahí para poner a prueba al
hombre. Cuando estamos confrontados a ellos, debemos de permanecer
vigilantes, y vigilar que la flor frágil del mental sea invadida por sus sombras. Si
la flor del mental se hecha a perder, perderá su perfume, su frescura y su color.
Entonces será algo inútil, impresentable a los demás, y a dios. Debes saber que
tu mental es más frágil todavía que una flor. Es con la ayuda de esta flor que tus
deberes hacia ti mismo, los otros y Dios, se realizan. Ella debe entonces
preservar su frescura siempre y en todos los lugares. Toda bendición del mental
es la obra de la Paz.
9. Que no cese la flor de tu mental de adorar a Dios en tu Si-Mismo. Deja los
aspectos caprichosos de tu mental que sean testigos de esa adoración.
Progresivamente, aprenderán a dejar sus juegos infantiles y querrán conocer la
misma felicidad que tu. A fuerza de observar la Paz que está en ti, la mente
abandonará sus caprichos. Tú no tienes mas que continuar pacientemente la
adoración. No te dejes por tanto desviar por los caprichos del mental, por el
contrario, son ellos los que serán finalmente pacificados por la Paz que está en
ti. Todo debe de estar en Paz.
10. Una última palabra: la esencia de los Vedas es la Paz.

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