PERDER Y SOLTAR

Beautiful old lady from Darap(Sikkim) village

 

Una mujer muy sabia despertó una mañana, se miró al espejo y notó que solamente tenía tres cabellos en su cabeza.
“Hmmm”- Pensó. “Creo que hoy me voy a hacer una trenza”.
Así lo hizo y pasó un día maravilloso.
El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vió que tenía solamente dos cabellos en su cabeza.
“Hmmm”- Dijo. “Creo que hoy me peinaré con la raya en medio”.
Así lo hizo y pasó un día grandioso.
El siguiente día cuando despertó, se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza.
“Bueno”- Dijo ella, “ahora me voy a hacer una cola de caballo”.
Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.
A la mañana siguiente cuando despertó, corrió al espejo y enseguida notó que no lo quedaba un solo cabello en la cabeza.
“¡Qué bien! – Exclamó. “¡Hoy no voy a tener que peinarme!”.

. . . .

Perderás todo aquello que tienes. Tus seres queridos morirán. El cuerpo terminará decayendo. Incluso tus memorias podrán desaparecer para nunca jamás volver.

Desde un punto de vista, todo esto es muy deprimente y le arranca todo el gozo a la vida. ¡Qué futuro tan sombrío! Pero desde el punto de vista cósmico, el hecho de que todo esto suceda es perfectamente natural e incluso sagrado. La pérdida genera la sutil belleza y un sabor agridulce. La pérdida es el portal más directo hacia lo divino, la más obvia invitación a este momento presente. El truco está en dejar de huir de la pérdida, enfrentar esa realidad inevitable con un corazón abierto, encontrarte plenamente con tu dolor, tu pena, tu decepción, tus sueños rotos acerca de un futuro que imaginaste.

Y entonces, podrás descubrir que la oscuridad contiene realmente la salvación, y que a través de la fertilización de la pérdida, la compasión podrá florecer un vez más.

Jeff Foster

. . . .

No tengas miedo a perder y a soltar, a partir de la mediana edad es lo más habitual.
Perder capas como la cebolla para quedarnos en lo esencial; cincelar lo que nos sobra para simplificar nuestra vida.

Al final, bajo nuestra dura concha se muestra la perla preciosa que somos, luce en toda su pureza y hermosura.
Como el mercader del evangelio vendemos nuestros bienes para conservarla, y sólo nos queda esto:
soltar y perderlo todo para descansar en el Ser que somos desde el comienzo de los tiempos.

Fuente del cuento: Webislam

Jeff Foster: Facebook – Jeff Foster

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2 comentarios en «PERDER Y SOLTAR»

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