TODO ES UNO – UNIDAD, por Ellâm Onru

354 Red Sunset-Bourgogne
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1. Todo, incluyendo el mundo que ves, así como a ti mismo, el testigo del mundo,
todo es Uno.
2. Todo lo que tu consideres como siendo yo, tu, él ella, y eso, todo es Uno.
3. Los seres sensibles, así como lo inerte y lo insensible (la tierra, el aire, el fuego y
el agua), todo eso es Uno.
4. El bienestar que resulta de la consciencia de que “todo es Uno”, no puede ser
obtenido por una consciencia fragmentaria, que separa las cosas y los seres:
todo es Uno.
5. El conocimiento de la unidad de todas las cosas es bueno, tanto para ti como
para los otros: todo es Uno.
6. Aquél que percibe “yo estoy separado”, “tu estás separado”, “él está separado”,
etc, actúa en un cierto modo contra él mismo, y de alguna manera también
contra los demás. Es inevitable. El pensamiento “cada ser está separado de los
otros”, es la semilla de la cual crece el árbol de la discriminación arbitraria de los
actos (en función de la diversidad de las personas). ¿Cómo podría tener un
defecto de virtud aquel que sabe que hay unidad entre el y los otros?. Mientras
el germen de la diferenciación esté presente, el árbol correspondiente estará
floreciendo, se quiera o no. Hay por tanto que renunciar a esa facultad de
diferenciación. Todo es Uno.
7. Pregunta: en el mundo, las cosas parecen diferentes; ¿Cómo puedo yo entonces
considerar él todo como siendo Uno?. ¿Existe un medio de llegar a ese
conocimiento?. La respuesta es ésta: en un mismo árbol vemos las hojas, las
flores, los frutos y las ramas, diferentes unas de otras, pero que, sin embargo,
no hacen mas que uno, estando todo comprendido en la palabra “árbol”. Su raíz
es la misma, su savia es la misma. Así, todas las cosas, todos los cuerpos, todos
los organismos, provienen de una misma fuente y son activado por un único
principio vital: todo es Uno.

8. ¡Oh hombre de bien! La afirmación “todo es Uno” ¿es buena o es mala?.
Reflexiona. Por lo mismo que la persona que se ve a sí misma como ve a los
demás, y ve a los demás como ella misma, no puede mas que ser honesta y
justa; por lo mismo ¿Cómo el mal podría estar en la persona que sabe que es
uno con los demás?. ¿Dime si existe un camino mejor hacia el Soberano Bien
aparte del conocimiento de la Unidad? Ciertamente no lo hay. ¿Cómo alguien
podría amar a los otros mejor que sabiendo que ellos son él mismo?. Él los
conoce en tanto que unidad; él los ama en tanto que Unidad, puesto que en
verdad, ellos son Uno.
9. ¿Quién puede compartir la paz mental y la calma del conocedor de la Unidad? No
hay ningún cuidado. El bienestar de todos es su propio bienestar. Una madre
considera el bienestar de sus hijos como el suyo propio. Sin embargo su amor no
es perfecto, porque ella se cree individualmente separada de sus hijos. El amor
de un Sabio que ha realizado la Unidad de todas las cosas sobrepasa, y con
mucho, incluso al amor de una madre. No hay otro medio para realizar un amor
así, mas que el conocimiento de la Unidad: todo es Uno.
10. Debes saber que el mundo en su conjunto constituye tu cuerpo imperecedero, y
que tú eres tu mismo la vida perpetua del mundo entero. ¿Hay algún mal en
actuar así?¿Quién tiene miedo de seguir la vía sin censura? Sé temerario. Los
Vedas enseñan esta verdad. No hay nadie mas que Tu. El Soberano Bien te
pertenece. Sí; tu Eres ese Soberano Bien tu mismo. Todo lo que los demás
podrán sacar de ti será el Bien, únicamente.¿Quién, por lo tanto, se dedicaría a
actuar contra sus propios cuerpos y alma?. Si hay una enfermedad en el cuerpo,
se le aplica un remedio; incluso si es doloroso, su objeto es hacer el bien,
únicamente. Será lo mismo para ciertas acciones tuyas, cuyo objetivo será el
bien del mundo. Es por eso que no te debes enredar en la diferenciación.
En resumen: el conocedor de la Unidad actúa de la mejor de las maneras. Es el
conocimiento de la Unidad el que le hace actuar. No puede equivocarse. En el mundo, él

es Dios hecho visible. Todo es Uno

(*)
Este texto anónimo, escrito en tamil en el siglo diecinueve, es un breviario del Vedanta
Advaita. El Sabio de Arunâchala, Srî Râmana Maharshi (1879-1950), unánimemente
reconocido como la personificación de la Sabiduría Eterna de la India, lo citaba y lo
recomendaba a menudo. Así en el libro “Living by the words of Bhagavan”, de David
Godman encontramos el siguiente pasaje: “(…) cuando pedí a Baghavan que me
seleccionase material de lectura, él me dio una lista de seis libros: el Kaivalya
Navanâtan, Ribhu gîtâ, Ashtâvakra Gìtà, Ellâm Onru, Swarupa Sâram y el Yoga
Vâsishtha. Puso un particular acento sobre Ellam Onru, diciéndome: “Si quieres Moksha
(la liberación), escribe, lee y practica las instrucciones contenidas en Ellam Onru”
En vista de semejante consejo, nos complace presentar la traducción al castellano de
esta pequeña joya. Este entusiasmo debe, sin embargo, estar acompañado de
prudencia, habiendo estado la doctrina del Vedanta Advaita muy a menudo maltratada
como consecuencia de una comprensión esquemática o parcial.
Vía directa, despojada, enunciando sin ambigüedad las verdades últimas metafísicas, sus
adeptos no quedan por ellos dispensados de ser fieles a una jerarquía y a unas reglas
estrictas. Vía de Jñana (Conocimiento), abarca también Bhakti (Devoción). Antiguamente
preservadas en la relación de Maestro a Discípulo, sus enseñanzas son actualmente
expuestas a la luz del día, accesibles al consumo corriente. Esta “democratización”,
afortunada en algunos aspectos, no por ello carece de riesgos, y desgraciadamente, los
malos ejemplos abundan: ciertos lectores muy rápidamente se creen “elegidos”, seguros
de la inminencia de su “realización”, despreciando las reglas de conducta y de humildad,
indispensables para progresar. Por otra parte, no es extraño escuchar hablar de una
“espiritualidad atea”, refiriéndose sobre todo al Budismo y al Vedanta Advaita, lo cual
empuja a vaciar estas tradiciones espirituales milenarias de toda substancia.
Todo esto desemboca en una especie de corriente neo-espiritualista nueva, el
“realizacionismo”, en el cual el grado espiritual supremo es banalizado, o incluso
confundido con un simple estado sicológico: ¡a la basura los ritos, la devoción, y las
instrucciones espirituales!. Sin embargo el ejemplo de los más grandes Maestros de la
espiritualidad no-dual es convincente, ya que ellos han mantenido todo a lo largo de su
existencia de liberados vivientes (jîvan-mukta), una actitud humilde e intensamente
devocional: nos basta con leer los himnos de Shankara o de Ramana Maharshi para
estar convencidos de que, incluso en el mas alto grado de Realización Espiritual, las
nociones de virtud y de sacrificio permanecen intactas.
Es por lo tanto preferible permanecer vigilante cuando se abordan los textos que tratan
el Vedanta Advaita. Vigilando con respecto a los textos en el “mercado”, para prevenirse
de las falsas enseñanzas eventuales, pero vigilantes también hacia uno mismo, cuando
los textos se comprueban auténticos: en guardia hacia los falsos gurús, pero en guardia
también hacia el orgullo espiritual…
A priori, este texto (Ellam Onru) no debe de suscitar ninguna sospecha ni precaución, a
condición de que sea bien comprendido. Puede, bien al contrario, resultar precioso,
incluso en el contexto difícil del mundo moderno, que se jacta de haber “eliminado a
Dios”.
La afirmación de la Unidad Divina no puede ser mas que benéfica, incluso si, mal
comprendida, nos lleva a algún patinazo. A aquellos que se disgustan de ver “las perlas
arrojadas a los puercos”, les respondemos que la suerte esta echada, que los candados
del secreto y de lo Sacro se han roto, y que vivimos los tiempos en los que son los
puercos los que se abalanzan sobre las perlas…
Pero el tiempo del secreto iniciático, ese tiempo en el que los Upanishads, lejos de ser
“tirados” por miles de ejemplares, solo eran escuchados (shruti), en la intimidad de la
relación de Guru a discípulo, ese tiempo a pasado. Es la hora del desvelamiento, de la
revelación (el Apocalipsis, en su sentido etimológico, del Griego apocalypsis =
revelación), anunciado por las Escrituras para el fin del ciclo. Pero a pesar de ese signo
de los tiempos, el respeto y la prudencia se imponen, para aquellos que son todavía
capaces de tales virtudes.
Respeto por la tradición, que mantiene y transmite estos textos sagrados a través de los
siglos, así como por sus Viejos Sabios, que no podrían envejecer.
Prudencia, en el contexto moderno, ávido del “¡Todo y ahora!”, que empuja muy
fácilmente a hacer abstracción de las reglas tradicionales, abriendo así la puerta a todos
los excesos.
Todo es Uno. La Verdad es de una simplicidad absoluta, pero para tener la inteligencia
de ello, nadie se escapa de la necesidad de seguir las instrucciones de los maestros o de
los textos autorizados, de los cuales este pequeño libro es una clara ilustración.
A pesar de las imperfecciones de la traducción presente, que se añaden a la inferioridad
“de oficio” de toda traducción con relación al original, se trata a pesar de todo de una
perla, y de las más preciosas. Queda para el lector hacer prueba de indulgencia (para el
trabajo de traducción), y de discernimiento (para sacar la quintaesencia, y hacer buen
uso de ella).
Ramana Maharshi, el Sabio que no tuvo ningún Maestro, salvo la colina sagrada de
Arunâchala, jamás enseño el rechazo a los Maestros, o a la Tradición. Por el contrario
subrayo su importancia, y su caso es una divina excepción, bendecida incluso por la
ortodoxia hindú. Su consejo de leer y de aplicar el contenido de este libro debe de ser
recibido como una bendición y seguido en confianza y con gratitud.
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