EL PEQUEÑO PEZ, por Tony de Mello

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«Usted perdone», le dijo un pez a otro, «es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado».

«El Océano, respondió el viejo pez, es donde estás ahora mismo».

«¿Esto? Pero si esto no es más que agua… Lo que yo busco es el Océano», replicó

el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se  marchaba nadando a buscar en

otra parte.

Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y  hablando el lenguaje de los

sannyasi: «He estado buscando a Dios durante años.  Dejé mi casa y he estado

buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los

montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de

los pobres».

«¿Y lo has encontrado?», le preguntó el Maestro.

«Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y

tú?».

¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus

rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las

ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera.

Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar… Y sin

embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a

Dios, que aún estaba buscándolo.

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a

buscar a otra parte.

Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar

tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.

En: DE MELLO, Anthony.

El canto del pájaro en línea. Disponible en PDF:

Fuente: http://www.vocacionreligiosa.org/espiritualidad/libros/pajaro.pdf

 

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Un comentario en “EL PEQUEÑO PEZ, por Tony de Mello
  1. Buscamos y no encontramos porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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