ACOMPAÑADO por José Antonio Estivariz Llanos

Cuando me siento solo, a solas en el silencio del vaivén que me respira y me respira, a su ritmo, en este cuerpo limitado y en este yo ansioso y deficiente, me siento acompañado. No sé de quién o de qué; pero sí sé y palpo que siempre está ahí, activo, como a la espera. Tampoco sé dónde está ni de dónde viene, ni a dónde va, ni si pretende algo.

Lo que siento en mí es ese palpitar sereno y lleno, sin más. Al volver a centrarme una y otra vez en la presencia que me invade y me invade sé que está. No lo sé con la razón fría, sino lo percibo con la totalidad de mi ser a cualquier hora, en todo momento. Esa presencia la percibo como un misterio, como algo que me sobrecoge, me serena. Es su sombra, su estar ahí lo que está conmigo.

Cuando vuelvo a centrar una y otra vez mi mente en ese arrullo me quedo quieto, paralizado, observador, sobrecogido. Y dejo que suceda. ¿Qué? Sencillamente nada. Que ocurra lo que tiene que ocurrir. Mi cuerpo se queda sosegado entre su medianía, sus limitaciones y su espíritu. Mi mente pasa, va pasando de ese continuo divagar de aquí para allá a estar atenta. Mi espíritu insaciable de playas y océanos, de montes y cielos, nada ansía; todo está bien. Ese mi ser que busca caricias, que anhela respuestas, que tiene hambre de más y de más, queda absorto, perplejo, callado sin respuestas. Está bien sin más. En una palabra lleno por el asombro, la presencia, el misterio: algo que realmente se mueve en mí sin pretender nada; algo o alguien que me penetra, me lleva a otro plano.

Este algo me lleva a aterrizar en el mundo ordinario de mis cosas, en la vida de cada día, en el monótono quehacer diario, en el mundo de mis ideas y sentimientos. Aterrizar dándome cuenta en cada cosa sencilla que hago sin darme cuenta. Hasta en mis contradicciones.

Mi deseo es algo realmente inalcanzable, pero cercano: tratar siempre de estar atento a la presencia incansable de mi respiración. Sí, estar atento y respirar. Estar atento uno y otra vez y respirar.

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Publicado en Blog, La práctica, Reflexiones

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