CAMPO DE BATALLA, por Etty Hillesum

loneliness

15.06.1941. […] Sólo somos barriles huecos arrastrados por la historia del mundo. […] Ayer pensé por un momento que no podría seguir viviendo y que necesitaría ayuda. No lograba encontrar el sentido de la vida, ni el del sufrimiento. Tuve la sensación de sucumbir bajo un peso enorme, pero también en ese punto seguí luchando, por lo que logré seguir adelante con más fuerza que antes. He intentado ver el “sufrimiento” de la humanidad honestamente, de cerca, mirándolo cara a cara. Me he ocupado de ello o, mejor dicho: algo en mí se ha ocupado de ello. Las preguntas más desesperadas han encontrado respuesta; el gran sinsentido ha dado otra vez paso a algo más ordenado y cohesionado. Ya puedo seguir adelante. De nuevo fue sólo una breve batalla de la que he salido algo más madura.

He dicho que yo me había ocupado del “sufrimiento de la humanidad” (todavía me horrorizan las grandes palabras), pero en realidad no fue así. Me siento más bien un pequeño campo de batalla en el que se debaten los problemas y cuestiones de estos tiempos. Lo único que se puede hacer es ponerse humildemente a disposición, convertirse en campo de batalla. Los problemas, al fin y al cabo, tienen que tener un cobijo, tienen que encontrar un sitio en el que puedan luchar y conseguir tranquilidad. Y nosotros, pequeñas e insignificantes personas, debemos abrir nuestro espacio interior a ellos, no escaparnos.

5.09.1941 […] Conozco mi remedio. Sólo tengo que agacharme en el suelo en un rincón y, así, acurrucada, escuchar lo que hay dentro de mí. Pensando nunca llegaré a ninguna parte. Pensar es una bonita y altiva ocupación cuando se estudia, pero nunca se logra “salir pensando” de estados de ánimo difíciles. Para eso hay que actuar de otra manera. Uno tiene que comportarse de forma pasiva y escuchar. Encontrar nuevamente el contacto con un pequeño trozo de eternidad. (44)

Selección del Diario que Etty Hillesum (Middelburg 1914 – Auschwitz, 1943) escribió en Amsterdam durante los dos últimos años de su vida. Publicado por primera vez en 1981, sus páginas nos muestran un itinerario de búsqueda interior mantenida en medio de las dificultades más impresionantes y del sinsentido más radical (de la edición en Anthropos, 2007. Diario: una vida conmocionada)

Fuente:  CETR

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Publicado en Blog, Esencia