EL DESPERTAR DE KRISHNAMURTI

In acceptance, there is peace  HDR

Esta mañana, al despertar temprano, hubo un relámpago de “ver”, de “mirar”, que parece proseguir y proseguir para siempre. Ello se inició en ninguna parte y fue hacia ninguna parte, pero en ese ver estaba incluida toda visión, ese ver contenía todas las cosas. Era un ver que iba más allá de los ríos, las colinas, las montañas, más allá de la tierra y el horizonte y la gente. En este ver había una luz penetrante y una increíble velocidad. El cerebro no podía seguirlo ni la mente podía contenerlo. Era pura luz, una velocidad que no conocía resistencia.

Durante el paseo de ayer, la belleza de la luz entre los árboles y sobre la hierba fue tan intensa, que lo dejó a uno realmente sin aliento y con el cuerpo debilitado.

Más tarde, en esta mañana, justamente cuando uno estaba a punto de desayunar, tal como un cuchillo se introduce en tierra blanda, ahí estaba esa bendición con su poder y su fuerza. Llegó como lo hace el relámpago y con igual rapidez se fue.

El proceso fue más bien intenso ayer en la tarde y un poco menos esta mañana. Hay una condición de fragilidad en el cuerpo.

Fuente: “Aromas del zen” de Rafael Redondo. Desclée De Brouwer

Share

Comentarios

Publicado en Antología, Blog, Esencia