¡OJALÁ! (¡QUIERA ALÁ!) – por Javier León

Shattered Childhood !!!

Ojalá, ¡oh Al-Malik!, algún día las pequeñas mentes de los hombres dejen la mezquindad y el delirio, se alejen del orgullo y el miedo, se percaten de la Unidad esencial de todas las cosas y observen al otro como un hermano.

Ojalá, ¡oh Al-Quddus!, algún día los pequeños corazones de los hombres se abran al candor del amor universal, observen con devoción la creación entera comprendiendo y atendiendo a la necesidad del otro.

Ojalá, ¡oh As-Salam!, algún día creamos fielmente en un solo Dios cuyo nombre podría ser realmente innombrado, alejado de todo dogma o descripción, alejado de toda interpretación imaginada por nuestras pequeñas y ridículas mentes.

Ojalá, ¡oh Al-Mu’min!, las religiones algún día fueran una esencia de multiplicidad silenciosa, donde cada uno, privadamente, contemplara la naturaleza desde el mayor de los respetos, y nunca se utilizara su nombre para mancillar con sangre ninguna tierra.

Ojalá, ¡oh Al-Muhaymin!, algún día los hombres y mujeres de buena voluntad pudieran comunicarse con el sencillo esbozo de una sonrisa, sin encontrar diferencia alguna entre uno u otro gesto de amor.

Ojalá, ¡oh Al-‘Aziz!, comprendiéramos que el otro no es diferente. Que tiene dos ojos que son vértices de una amplia ventana invisible, que disponen de dos orejas y una lengua para comprender que es doblemente más importante escuchar que hablar, observar que juzgar.

Ojalá, ¡oh Al-Khaliq!, un día pudiéramos entendernos sin armas, sin violencia, sin sangre, que muriéramos plácidamente rodeados de seres queridos que nos amaron hasta el final y supieron, en nuestra infancia, acunar con amor y respeto todos nuestros días y noches.

Ojalá, ¡oh Al-Fattah!, el odio y el desprecio al otro fuera extinguido por la poderosa llama de la lucidez, y ojalá el reino de los cielos, esa utopía soñada durante miles y miles de años por todos los seres humanos viniera a la Tierra, enseñándonos las bondades del amor, la sabiduría y la voluntad al bien.

Ojalá, ¡oh Dios, oh Al-lah, oh Rabb!, algún día practiquemos tus caminos…

Querido Ar-Rahman, tu que eres compasivo y misericordioso, perdona nuestras ofensas, realmente no sabemos lo que hacemos… ¡oh Al-‘Alim!

Por Javier León

Fuente: Ananta NEWS

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Publicado en Antología, Blog, Sabiduría