¿QUÉ SIGNIFICA “YO SOY”?, por Javier Melloni

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Dios es la plenitud del SER que nos deja ser en plenitud

En la tradición cristiana creemos que Jesús es la encarnación de Dios. Dice la Patrística –y esto lo hemos olvidado hasta hace poco y ahora lo estamos recordando más, aunque no lo suficiente- que Dios se ha hecho hombre para que el hombre sea Dios. No dice que “para que el hombre sea hijo de Dios” sino, para que “el hombre sea Dios”.

Esto, dicho a nuestros oídos, nos asusta, nos parece que aquí hay algo que disuena. Y esto porque tenemos asociado a Dios el pensamiento de que es alguien como un ser que está por encima de todo con un máximo de omnipotencia y de omnisciencia. Y damos también por supuesto que no vamos a entender que nosotros podemos gozar de esas prerrogativas. Porque entendemos a Dios como ese Ser por encima de la totalidad, conteniendo y controlándolo todo. Justamente se trata de la tentación del Génesis: “Seréis como dioses”.

Pero si Dios es la posibilidad de que todo sea y Dios no es un ser más, sino que es AQUEL-AQUELLO que permite que seamos, cuanto más somos, más somos ÉL.

El problema del cristianismo es que nos hemos quedado, en general, a mitad del camino. Es decir, hemos reconocido en Jesús esa unificación de lo humano y de lo divino, pero nos hemos quedado distantes de identificarnos con todo lo que Él es. Porque es necesario morir a muchas cosas para verdaderamente entrar a donde Él está. Es decir que, si Dios es la plenitud del SER que nos deja ser en plenitud y reconocemos en Jesús que es el máximo vaciamiento de lo divino en lo humano y de lo humano en lo divino, y nos dice: “Yo y el Padre somos uno. Sed uno como el Padre y yo somos uno”, nos está invitando a estar con él, a estar en el mismo lugar que él está.

Las últimas palabras de Jesús en el Evangelio de Juan, son:”Ya no os llama siervos, sino amigos” porque los siervos no saben lo que hace su amo y, en cambio, yo os digo qué es lo que va a suceder: que se va a atravesar el umbral, que es la muerte. La Pascua, la muerte es la manera de comprender a Jesús para resucitar y, cuando Jesús resucita dice a María Magdalena: “ve y dile a mis hermanos…”. Antes de morir había dicho: “Os llamo amigos y no siervos…” y después de la resurrección les dice: “Vete y dile a mis hermanos…” Ahora Jesús dice hermanos, ya no amigos. Por lo tanto invitados a estar en el mismo lugar que él está. Yo soy. Por tanto, sed como yo soy, sed el que yo soy. Y esto es lo que se nos invita a atravesar.

Un lenguaje que hoy en día se abre en todas las direcciones porque se nos llama a ser plenamente aquello que somos. Esta es la plenitud del cristianismo: el ser plenamente aquello que ya somos.

Y esto es lo que nos dicen todas las tradiciones religiosas: llegad hasta el final de lo que sois. No os quedéis a medio camino. Y así lo humano y lo divino se hacen una sola cosa, un solo ser.

Lo que a nosotros nos hace cristianos es hacer todo esto a través de Jesús. Pero lo que les hace a otros pertenecientes a otras tradiciones religiosas es hacerlo a través de su camino. Y, entonces, no entramos en competitividad unos con otros, sino que entramos en complementariedad y enriquecimiento de unos con otros. Vamos hacia ese mismo lugar con formas y modos distintos aunque el camino es el mismo.

Javier Melloni

Fuente: www.redescristianas.net

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Publicado en Blog, Esencia