CONTEMPLAR, por Rafael Redondo
Lo que verdaderamente es nuestro yo real no puede ser visto, ni ser dicho; tampoco es una simple sensación, sino una profunda vivencia.
Tu naturaleza y la mía forman parte del baile del Fondo Total que todo abarca; una intensa y total desmesura sin forma en la que toda forma existe. Estoy hablando de un “sujeto último”, o mejor: el infinito, que para ser vivido, el que percibe debe atravesar lo percibido.
Tus miedos y los míos, igual que tus ansiedades y las mías, deben ser objeto de observación, ser comprendidos; pararse en ellos mediante una atención sin motivo; sin mediar juicio ni crítica o análisis. Sólo contemplar su proceso, sólo mirar su duro aterrizaje en el cuerpo. Tu angustia, al no ser alimentada, no podrá mantenerse en pie.
La angustia es una fijación de energía que la atenta contemplación se encargará de absorber. La clave radica en conocer que lo que alimenta y mantiene el miedo es tu resistencia a él, que todo intento de huida le da fuerza. La aceptación, en este caso, es el mejor modo para que el miedo se extinga. Y serás libre.
La contemplación no es intención, sino un estado pasivo-activo: pasivo, porque no tiene pasado ni memoria; activo, porque es vigilancia plena.
Contemplar, no sin valor, ese proceso interior es un acto liberador que te ayudará a seguir con fortaleza el Gran Camino.
Rafael Redondo
Fuente: Contemplar | Sangha IparHaizea.





Excelente…muchas gracias
Muchas gracias Grego, por estos artículos que tanto bien me hacen. Y una sugerencia: me cuesta leer las letras, tan pequeñitas y grises, quizás por mi miopìa, astigmatismo y presbicia ;). Un abrazo grande