SUAVIZARNOS, por Pema Chödron

La clave para sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, mente y emociones, para sentir que merecemos vivir en este planeta, radica en la capacidad de suavizarse. Esta gravedad, esta seriedad acerca de todo en nuestras vidas -incluyendo la práctica del Camino-, esta actitud orientada a conseguir algo, de “vamos a hacerlo porque si no…”, es el mayor aguafiestas del mundo. Como somos tan solemnes acerca de todo, no hay posibilidad de apreciar nada. Por el contrario, una mente alegre es muy ordinaria y relajada.

Cuando aspiramos a suavizarnos, comenzamos a tener sentido del humor. Las cosas revientan constantemente nuestra seriedad mental. Además del sentido del humor, un apoyo fundamental para una actitud alegre es la curiosidad: prestar atención, tener interés por el mundo que nos rodea. No tenemos realmente que ser felices, pero es útil tener una curiosidad sana sin andar seriamente juzgándolo todo. Y si estamos siempre juzgando, podemos sentir curiosidad hacia ese hecho.
Démonos cuenta de todo. Agradezcamos todo, incluyendo lo ordinario. Así es como nos conectamos con la felicidad y la alegría. La curiosidad estimula la alegría; también la estimula recordar hacer algo diferente. Estamos tan encerrados en la sensación de llevar una carga pesada, pensando que nuestra alegría o nuestra infelicidad son importantísimas, que a veces resulta útil cambiar simplemente la tendencia habitual. Hacer cualquier cosa fuera de lo habitual será útil… Podemos mirar por la ventana al cielo, echarnos agua fría a la cara, cantar en la ducha, salir a correr: cualquier cosa que vaya en contra de nuestra tendencia habitual. Es así como las cosas empiezan a suavizarse.

Acabo de leer una historia acerca de una mujer que había sido pesimista toda su vida. Cuando se hizo mayor, su irritación creció y era difícil estar con ella. Después enfermó de cáncer y, por alguna extraña razón, tras un periodo inicial de resitencia y rabia, en lugar de ponerse más pesismista comenzó a alegrarse. Cuando más abatida se sentía, más contenta estaba. Repetía que estaba contenta de tener ese tiempo para disfrutar de su vida, algo que no había hecho hasta que cayó enferma. Finalmente, el día antes de morir entró en coma. Todos sus familiares, quienes le empezaban a tener más y más cariño tras su cambio después de todos aquellos años de ser insoportable, la rodearon en su cama llorando y empezaron a ponerse pesimistas, se parecían a como era ella antes. Justo antes de morir abrió sus ojos, los vio a todos así de pie y dijo: “¡Caramba! Qué aspecto tan desdichado tenéis todos. ¿Pasa algo malo?”. Se murió riendo.

Así pues, lo que dan a entender las frases “Mantén siempre sólo una actitud alegre” y “Si puedes practicar a pesar de la distracción es que te has entrenado bien” es que el mejor regalo que nos podemos hacer es suavizarnos y alegrarnos. Una manera de hacerlo es permitir que la distracción nos haga volver al momento presente. Otra es tener curiosidad. Además, cuando las cosas se ponen realmente duras y nos sentimos atrapados en nuestra alegría o sufrimiento, hagamos simplemente algo diferente para cambiar el hábito.

Pema Chödron,
Empieza donde estás

Fuente: http://wwwhojasdehierba.blogspot.com.es/

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Publicado en Blog, Sabiduría